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El verdadero precio de una página Web

Nadie da duros a cuatro pesetas. Deberíamos empezar haciéndonos esta reflexión cuando comprobamos los precios tan dispares que se dan en los presupuestos de los desarrollos de páginas Web. A quienes se dedican al desarrollo les sonará la siguiente frase porque la habrán escuchado repetidas veces y quien está buscando un desarrollo seguro que se lo ha preguntado en alguna ocasión:

¿Cuanto dices que cuesta una web? ¡Pero si un primo mío me la hace por 300 euros!

El principal problema es el desconocimiento. Por costumbre los desarrolladores no anuncian su precio abiertamente y por tanto un cliente está perdido en este tema cuando se plantea tener su propia Web. Sí que se anuncian algunos precios como los de la promoción de 1and1, que permiten tener una web por una miseria, pero por supuesto esto tiene trampa.

Páginas estáticas y páginas dinámicas

Empezamos hablando de los dos distintos tipos de páginas que existen. Las páginas estáticas se crean con un contenido y siempre poseen el mismo contenido. Si quiere modificarse directamente se cambia el contenido en la propia web, a mano, de tal forma que si un cliente tiene una web estática y desea modificarla tiene que echar mano de un desarrollador ya que no es sencillo el cambio. Si la web se vuelve más amplia (por ejemplo, mostrando noticias) hay que hacer una página por cada noticia y eso se vuelve una locura. Está pensado para una web con 3-4 páginas a lo sumo.

Las páginas dinámicas recogen el contenido de una base de datos y lo muestran en la página web. Las ventajas son muchas: tienes formularios para introducir la información, no necesitas conocimientos de informática para poder administrar tu propia web, puedes tener todas las páginas que quieras, secciones, etc. 

Obviamente el desarrollo de una página dinámica conlleva más trabajo que una página estática.

El diseño. ¿Quién quiere dos páginas iguales?

Tanto en 1and1 como en otros hostings que ofrecen aplicaciones para generar una web automáticamente se ofrecen un puñado de diseños que son bastante vistosos, pero tienen dos problemas:

  • Que al cliente no le guste ninguno: no es frecuente que se puedan editar, por lo que debe conformarse con lo que hay.
  • Que todas las webs sean iguales. Seamos francos: todos queremos exclusividad y distinción en nuestra página web, no queremos que sean un clon de otra y sí que al ver una persona nuestra web relacione el diseño con nuestra marca. ​

Personalmente no me gustaría tener una página web que sea exactamente igual a otras tantas y sólo cambie el contenido. 

El hosting. Lo que no se ve.

Cuando nuestro primo nos ofrece una web por cuatro perras sabemos a ciencia cierta que la web se va a hospedar en el hosting más barato que conozca o haya encontrado por internet, porque de lo contrario no hay beneficios. Esto es un problema ya que el cliente por lo general valora que una web sea de su agrado visual y que muestre el contenido que quiere, porque no sabe ni qué es un hosting ni en qué le puede afectar.

Si el hosting es un hosting malucho tendremos problemas, como por ejemplo que la velocidad sea deficiente y a los visitantes de la web les tarde una eternidad cargar la página. En este enlace podemos ver unos cuantos problemas a los que nos enfrentamos si decidimos alojar nuestra web en un hosting deficiente. Y sí, incluyo en cabeza a 1and1 en ese grupo de hostings.

Soporte y actualizaciones

Imaginemos por un momento que nuestra web es un vehículo. Lo compramos, a los 2 días no arranca y el aceite gotea desde el capó. Intentamos contactar con el vendedor y este no da señales de vida. Es duro, ¿verdad?

Con la web pasa lo mismo. Una parte fundamental es el soporte, ya que una web puede fallar por cualquier motivo y de nada sirve que salga barata si vamos a gastar más intentando arreglarla. Mientras un desarrollador web ofrecerá soporte durante un periodo de tiempo gratuito y se afanará en dejar la web perfecta quien lo hace por cuatro duros no tendrá la misma disposición ni probablemente los mismos conocimientos.

Si el sitio se construye con un CMS (Wordpress, Joomla) que es lo habitual, lo mínimo es que se actualice constantemente. Un desarrollador puede afrontar esta tarea y solucionar los posibles contratiempos que se generen en la actualización, mientras que nuestro famoso primo por norma general dirá que no actualicemos nada mientras funcione.

Cada día se descubren fallos de seguridad en los CMS que se corrigen con actualizaciones, además de ofrecer nuevas características. Dejar un CMS desactualizado es, por seguir con el símil anterior, como dejar las llaves del coche puestas: cualquier día pasa alguien que lo arranca y se lo lleva, lo que traducido quiere decir que alguien puede aprovechar un fallo de seguridad para destrozarte la página web.

Copias de seguridad

Otro punto importante es dedicar un tiempo a crear copias de seguridad sobre una web. Puede pasar cualquier cosa: desde que el servidor se cargue accidentalmente la web hasta que el propio cliente quiera meterle mano y acabe montando un galimatías. Tener una copia de seguridad a mano salvará todo el trabajo que hayamos hecho sobre esa web. Cuanto más regular se haga esa copia menos trabajo perderemos. 

Darse a conocer

Después de comprar una página web, el cliente siempre quiere que el mayor número de personas sepan que existe y accedan a ella, da igual que sea un blog, una tienda online o un escaparate de un negocio. Para ello si no se dispone de un community manager es el programador quien tiene que poner las herramientas adecuadas para que la web vea mundo, creando cuentas en redes sociales y facilitando a los buscadores la indexación para aparecer en ellos.

No quiero un simple blog

No siempre el cliente quiere una web "normal" donde mostrar algunas noticias y algo de información sobre su localización. En algunos casos el cliente quiere alguna herramienta personalizada (por ejemplo, una sección donde se puedan hacer cálculos, una tienda online completa...) y estas herramientas hay que configurarlas si existe algún plugin o desarrollarlas si no hay nada parecido.

Cuando nos ofrecen la típica web barata sólo se contempla el caso de una web que no se diferencia en nada del resto, ya que el trabajo que conlleva es mínimo. A partir de ahí la cosa se complica y es en este punto donde un desarrollador destaca sobre el resto pudiendo dar soluciones a cualquier petición del cliente en lugar de hacer que éste se conforme con lo que se le ofrece en un principio.

Conclusión

Viendo todo este trabajo citado es más fácil hacerse a la idea de que un desarrollo web no sólo es simplemente mostrar una web en internet, sino que es el fruto de muchas horas de trabajo y muchos aspectos a tener en cuenta. 

Para una persona normal que quiere una web simple y no dispone de capital para invertir existen herramientas para que él mismo pueda construir esa web con el mismo resultado que la web que le haría su primo sin tener que pagar lo que le pida, y de paso poder aprender al hacerla.

Para un cliente que desea una web de su negocio está claro que la página de su primo no es la solución, ya que va a cojear en muchos aspectos y esto lleva a una pobre impresión de cualquier visitante que acceda a su web, haciendo que el valor de su negocio caiga en lugar de ascender. 

Por todo esto insisto: nadie da duros a cuatro pesetas. Antes de hacer nada es mejor informarse bien de precios, trabajos a realizar, resultado final, etc. que hacer algo mal y a medias.